Teoría básica de publicidad

Los anuncios pretenden, por un lado, captar tu atención. Por otro lado, que te creas que lo que anuncian es igual de impresionante y prometedor que ellos. El anuncio intenta crear unas expectativas muy altas que, casi seguro, el producto no cumplirá.

Los eslóganes y los textos suelen ser breves, fáciles, con palabras sencillas que todo el mundo conoce, puede repetir y entender. El mensaje no tiene por qué estar relacionado directamente con el producto que se anuncia. Existen anuncios profundos o filosóficos que venden bebidas o coches. El propósito es confundir al público, haciéndole entender que el anuncio es el producto; que el anuncio provoca las mismas sensaciones que el producto; que con el producto obtendrá lo que el anuncio le ha hecho creer que obtendrá. Hay una promesa subliminal.

Si el público se lo ha tragado todo, fascinado por el anuncio, acude a por el producto. No sabe que, aunque en el anuncio salga el producto, son, en principio, cosas diferentes. Cuanto más se mimetice en la mente del público uno con otro, cuanto más se mezclen y cuanto más se vean como una misma cosa, más ganas tendrá la víctima de entregar su alma a cambio del producto.

El público, para no caer en esta vieja trampa y evitar convertirse en cliente, debe ver la experiencia de visualización del anuncio como algo separado al producto. Las sensaciones del anuncio son unas y las del producto son otras. No quieras repetir experiencias ni repetir el pasado. Debes saber aceptar el final del anuncio y de las emociones provocadas por él. No quieras alargar lo que ya acabó. Si se quiere se puede volver a ver y disfrutar muchas veces del anuncio. Con suerte nos cansaremos de él y no tendremos que recurrir al producto en busca de esa satisfacción. Para entenderlo mejor cabe decir que las personas que diseñan y crean el anuncio son otras que las que diseñan y crean el producto.

No dejes que las apariencias te nublen la conciencia y permanece atento, pues en poco está todo.

la mente

he salido a la calle
he oído hablar
a mi imaginación

me ha sugerido que podía
dejarme llevar
por una ilusión

y yo he pensado
y yo he pensado
para qué

un nuevo día
ha vuelto a proponer
ser una imitación

veinte horas me ha pedido
si podía traicionar
a mi corazón

y yo he dicho
y yo he dicho
para qué

cierta conexión

cada vez que me miras
escribo una canción o poesía
cada vez que te miro
veo lo que está escondido

cada vez que me cuentas
quiero darte mis fuerzas
cada vez que me abrazas
noto la distancia

cerca y lejos

unas y otras pasando vais
y ahora eres tú quien está aquí
algo me dice que te vas a ir
no sabe nadie
si te vas a despedir
no sabe nadie
si vas a volver a venir
si luego otra vez
te vas a volver a ir

princesas fumando

en la puerta de la discoteca
ese vestido y los zapatos
llaman la atención de cualquiera
qué bien huele más de cerca

sacas uno del paquete
y muy atenta lo enciendes
la ansiedad que apaga el cigarro
algo en mí dice «vete vete»

poema a

eres un niño
que busca a mamá
para que le dé un abrazo
no soy papá
no sé dónde está mamá
pero ya estás en casa
no hace falta
que busques nada