Intentos de cambiar al mundo (en un momentín)

Después de la imagen, una breve reflexión sobre la misma, ya vista varias veces por las redes sociales.

14-ortografiafacebook

No digo que este texto no tenga buenas intenciones, pero discrepo de una implicación que da por hecho, y que para mí es fundamental. Está al principio del mismo y, aunque no solo por su posición, anula el mensaje, intención y significado del resto del texto. Me parece un error el dirigirse a quien quiere dirigirse mediante el calificativo de “lector”. Y explico por qué. Asumo por las altas intenciones de este texto que el que lo escribió pretendía dirigirse a todas esas personas que carecen de un sistema básico de cultura idiomática, pero precisamente por esas altas y bellas intenciones, y por la cultura ortográfica y gramatical existente en el mismo texto, considero un error calificar a esas personas de lectores, calificar de lector a aquel que comete semejantes perjurios a la lengua española (sí, española), ya que se me asoma imposible que un lector (un lector, de verdad, en mayúsculas), sea desconocedor de las diferencias y características que se comentan en el texto. Obviamente habrán leído: quien más quien menos ha leído los ingredientes de las latas de Coca-Cola, o los eslóganes de la lencería de Victoria’s Secret. Sin embargo, en el círculo al que presiento que pertenece el autor (y uso círculo en sentido metafórico, ya que me refiero al rectángulo amarillo de arriba), no concibo como adecuado que se otorgue el título de lector sino a aquel que es asiduo, con frecuencia siempre discutible, a los libros, poemas, literatura, etc (esta sería otra discusión, pero se me entiende). Por lo tanto, este texto está mal destinado, y por lo tanto, para mí, pierde todo sentido. Podría decir que me siento dañado, pero yo no soy lo importante aquí.
A veces lo más importante son los detalles.


La alternativa, en los comentarios.

 

2 Comentarios en “Intentos de cambiar al mundo (en un momentín)

  1. Andra Babici dice:

    Buena observación. Primero, las personas que leen algo, aunque sea poco (digamos periódicos, revistas, los rótulos de la tele, etc.) ya se quedan con las formas correctas de las palabras problemáticas. Segundo, estas personas no se pueden calificar de lectores, ya que, como tú también dices, los lectores son, según la santa RAE, las personas que tienen el hábito de leer, y el “hábito” implica intencionalidad, cualidad que se usa no tanto para leer la prensa, sino para leer literatura. Bien se sabe que los que leen mucho tienen un vocabulario variado y cuidado, y como valor añadido, una ortografía impecable. Por ende, dirigirse a los “lectores” para explicarles las diferencias entre “haber”, “a ver” y “haver” (y todos los demás ejemplos) es innecesario. Sería como si le explicaras a un médico la diferencia entre una pulmonía y una bronquitis. Ese médico ya no sería “médico”, de la misma manera que los lectores del post it amarillo no son lectores verdaderos.
    Veo que el problema está bien planteado, pero al no estar de acuerdo con una cosa, un buen analista propone también una alternativa. ¿Tú cómo empezarías el mensaje? Aunque hiriera los sentimientos de algunos, yo diría: “Estimados suspendidos en lengua de primaria”… A lo mejor de esta manera algunos se lleven una patada en el culo para dar ese paso adelante, ese impulso que les hace falta para ponerse al día con la ortografía de la lengua materna.

  2. Helen dice:

    No puedo añadir nada más sino daros la razón a lo que habéis expuesto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *