Introspección sobre las manifestaciones clasificadas como pacíficas

Quedarse quieto suele interpretarse como símbolo de paz, pero las leyes físicas dicen que cualquier cuerpo, incluyendo el humano, está ejerciendo una fuerza por el simple hecho de ser, estar, existir. Es la fuerza que te mantiene pegado al suelo y evita que flotes eternamente por el espacio.
Cuanta más superficie esté en contacto con el suelo, más fuerza hay que hacer para desplazar al cuerpo. De ahí que muchas veces los dueños de los cuerpos optan por sentarse o tumbarse. Así se incrementa la fuerza necesaria para su movimiento.
Toda esta fuerza es silenciosa y se ejerce sin aspavientos, justo al contrario que la que realizan las personas que los intentan desplazar o ahuyentar. Con esto se logra que parezca que la fuerza proviene únicamente de una parte.
El hecho de que se esté ejerciendo fuerza en un sentido o por un bando es la prueba de que se está empleando fuerza en el otro sentido o por otro bando.