Categoría: Poesía

Carta a la luna

Dirigirme a ti, después de tanto,
¡qué extraño!
Es que las noches suelo
pasarlas enredado.
Sabrás tú más de mí,
me has estado observando;
yo hace poco descubrí tu país,
ese infinito azul y blanco.
No es tu tierra la que piso,
¿me entenderás cuando te hablo?
Nuestros ritmos son distintos,
parece complicado relacionarnos.
Lo pequeña que pareces
no trasluce lo que eres,
ni tus alrededores oscuros:
iluminas como nadie en el mundo.
Ahora que te miro, pienso
que de los dos, yo el raro;
y da igual, porque me has enseñado
que en ello
no hay nada de malo.

El momento de ir al baño

Recuerdo llegar tarde siempre.
Recuerdo hablar, comer y beber.
Recuerdo el ambiente de alboroto
y la abundancia de gente.
Recuerdo hasta conversaciones filosóficas.
Recuerdo reírme y hablar de casi todo.
Recuerdo los cigarros y, a veces, fumar.
Recuerdo la música de fondo.
Recuerdo, por supuesto, los tonteos con alguna.
Recuerdo mirar los hielos aguados.
Recuerdo especialmente el silencio de ir al baño.

Me gustabas

Me gustaba que me tocaras,
pero no te decía casi nada.
Me gustaba que sonrieras,
me dejabas sin palabras.
Me gustabas en bicicleta
por la forma de las piernas.
Me gustabas acercándote
desde lejos por la calle.
Me gustaba que me miraras
y no dijeras nada.
Me gustabas cuando cagabas.
Me gustaba que me tocaras
y me quedaba con ganas.