Carta a la luna

Dirigirme a ti, después de tanto,
¡qué extraño!
Es que las noches suelo
pasarlas enredado.
Sabrás tú más de mí,
me has estado observando;
yo hace poco descubrí tu país,
ese infinito azul y blanco.
No es tu tierra la que piso,
¿me entenderás cuando te hablo?
Nuestros ritmos son distintos,
parece complicado relacionarnos.
Lo pequeña que pareces
no trasluce lo que eres,
ni tus alrededores oscuros:
iluminas como nadie en el mundo.
Ahora que te miro, pienso
que de los dos, yo el raro;
y da igual, porque me has enseñado
que en ello
no hay nada de malo.

Convenciones sociales

Tengo un compromiso con una persona,
pero en realidad no me apetece cumplirlo.
Si no cumplo el compromiso, no me querrá;
si no me quiere, me pondré triste.
¡Cumpliré el compromiso,
aunque eso me ponga triste!

Otra forma de decir lo mismo, pero más tarde y triste:

Ayer estuve en un sitio
en el que no quería estar.
Y aguanté.
Por los demás.
¿Está esto bien?
Todos lo sabéis y yo lo sé,
pero nadie lo dirá.

El momento de ir al baño

Recuerdo llegar tarde siempre.
Recuerdo hablar, comer y beber.
Recuerdo el ambiente de alboroto
y la abundancia de gente.
Recuerdo hasta conversaciones filosóficas.
Recuerdo reírme y hablar de casi todo.
Recuerdo los cigarros y, a veces, fumar.
Recuerdo la música de fondo.
Recuerdo, por supuesto, los tonteos con alguna.
Recuerdo mirar los hielos aguados.
Recuerdo especialmente el silencio de ir al baño.

Me gustabas

Me gustaba que me tocaras,
pero no te decía casi nada.
Me gustaba que sonrieras,
me dejabas sin palabras.
Me gustabas en bicicleta
por la forma de las piernas.
Me gustabas acercándote
desde lejos por la calle.
Me gustaba que me miraras
y no dijeras nada.
Me gustabas cuando cagabas.
Me gustaba que me tocaras
y me quedaba con ganas.

Manual para seguir siendo uno más

Asegúrate una forma de pensar acerca de cómo deberían funcionar a nivel general y económico el mundo, tu país y sus gentes y decántate con convicción por algún partido político o ideología, no importa si mayoritaria o minoritaria. Sé firme y no la cambies pese al paso del tiempo y las experiencias.

Ten claro el concepto del bien y el mal. Siempre que ocurran sucesos, comenta y critica si te parecen loables o desdeñables. Aporta argumentos convincentes a favor o en contra y razona todo hasta la saciedad. Si para ti está mal, deja claro que no estás de su lado. Si está bien, deja claro que tú eres de los buenos.

Fíjate metas y objetivos futuros. Alégrate desmesuradamente cuando ganes o los consigas y enmohécete un poco cuando pierdas o algo salga mal. Si no encuentras contra quien competir, puedes usar una versión mental de ti mismo. Lo importante es ser el mejor (en qué no importa) o ser mejor cada día. Si no lo consigues, sigue luchando por ello. Hazlo indefinidamente, no te rindas. No estés satisfecho nunca, desea siempre más.

Elige algún área de estudio y obtén diplomas, haz cursos, estudia carreras, másteres y lo que se inventen. Conviértete en el mejor profesional del diminuto campo de la vida que has escogido.

Busca el reconocimiento de los demás, pero no los pidas directamente. Emprende acciones a través de las cuales puedas conseguir que los demás te acepten y respeten, pero sin que ellos tampoco te lo digan directamente.

Intenta definirte a ti y a todo cuanto te rodea con adjetivos. Compara todo lo que percibas con algo que ya conozcas.

No vayas solo a los sitios, no hagas cosas solo. Huye del silencio. Intenta estar donde haya mucha gente.

No dudes de ti ni de tu estilo de vida.

Ten ídolos e intenta seguirlos y alabarlos en la medida de lo posible. También puedes intentar imitarlos. Tenlos presentes cuando estés creando algo. Por ejemplo, si quieres ser músico, puedes tocar versiones o componer canciones parecidas a esas que tanto te emocionan. No te aventures a crear algo novedoso ni raro.

Pregunta cuanto puedas a conocidos o haz consultas a la hora de tomar decisiones y actuar en tu vida. No des un paso completamente por ti mismo.

No seas personal. No digas lo que piensas directamente. Da rodeos, déjalo para otro día o usa metáforas que contengan el mensaje real. Exprésate con generalidades, frases hechas, expresiones globales y abstractas y utiliza conceptos complicados. No concretes.

No hagas muchas preguntas y, si las haces, asegúrate de que por sí mismas limitan la respuesta lo máximo posible. Las mejores son aquellas cuya única respuesta es sí o no.

Piensa que mañana será mejor.

Piensa que este manual es una gilipollez.

Hacerse preguntas

Mientras estés contento con la felicidad material y con arreglar los disgustos que esa felicidad efímera conlleva, mientras te guste vivir en esa montaña rusa de subidones y bajones —a corto, medio o largo plazo—, entonces no te harás preguntas, porque no las necesitarás. Estarás ocupado solucionando los problemas del mundo material y no te interesará averiguar más. En vez de ir a la raíz de todos tus problemas, irás atendiendo a cada problema por separado.

Pero es inevitable que el día de las preguntas llegue. Los problemas son infinitos y no dejarán de surgir, lo que quiere decir que tienes más tiempo que todo el tiempo para cansarte y aburrirte de ir complicándote y solucionándote la vida una vez tras otra.