Introspección sobre el mal tiempo

Hay personas que encuentran cierta alegría cuando hace mucho frío, llueve, nieva o todo a la vez, y solo pueden quedarse en casa.
Si el tiempo es muy insoportable, salir no tiene sentido. Entonces se desvanece la duda de si uno está donde debe, si está haciendo lo correcto, acertando con sus actos: no hay posibilidad de error, quedarse en casa es lo apropiado. Planes, obligaciones, compromisos e incluso deseos quedan silenciados por la necesidad de refugio y calor. De repente todo se puede posponer, nada es tan urgente. Nos relajamos, estamos haciendo lo mejor. Desaparece, por un rato, gran parte de la dualidad que azota nuestras vidas a cada segundo. En ocasiones la dualidad es una tricotomía: dónde estamos, dónde queremos estar y dónde deberíamos estar.

Esta introspección sobre el mal tiempo, además de ser lo que es, también puede ser una metáfora sobre la vida cuando nos encontramos en situaciones extremas que no nos dejan elección. A veces llega a hacer un tiempo tan malo en uno mismo que no tenemos apenas opción, resultando una situación que, aunque dura o complicada, nos da la posibilidad de descubrir qué es lo importante. Pero no es necesario continuar caminando con el dolor hasta los límites inaguantables para que él te enseñe y esclarezca la verdad: puedes convertir esa tricotomía o dualidad en unidad ahora. Simplemente deja de luchar internamente contra la vida, deja que las cosas sean como ya son.

responsabilidad de vida

seguir los caminos
marcados por los demás
suele parecer apetecible
y si luego algo
sale mal
siempre podemos
echar la culpa fuera

si no hubo elección
no hay responsabilidad

pero no te engañes
ya que confiar en los demás
fue tu decisión

y si hubo elección
hay responsabilidad

no nos encontramos

buscabas mi personalidad
se estaba diluyendo
incompatible con la verdad

siempre llamando a tu interior
y tú insistiendo
en que lo exterior era mejor

y aunque fueras por fuera
de arriba a abajo perfecta
es tu profundidad
lo que te sostiene

Introspección sobre la comunicación con frases hechas y refranes

Como son conocidas por la sociedad y están aceptadas en general, al usarlas no se pasa tanto miedo a quedar mal, a la vez que se establece cierto acercamiento por ofrecer un elemento común.
Reducen la implicación del hablante y, por consiguiente, del oyente, ya que no suelen incluir al tú ni al yo y, cuando lo hacen, se ignora el elemento personal, ya que se entiende que la frase simplemente es como es y que no se refiere a nadie en concreto —son expresiones creadas en otro momento y lugar—. Además, la persona no hace uso de su creatividad ni originalidad, sino que recurre a la memoria y la repetición, recurso más propio de una máquina ya programada.
La frase hecha generaliza, elimina las circunstancias específicas, individuales e irrepetibles de cada experiencia y situación de la vida de cada persona, y no profundiza en ellas, cayendo así en el típico error de explicar una vida ayudándose de otras. Se deshecha el carácter único de cada momento.
Como último comentario, suelen necesitar la interpretación para extraer el significado. Esta interpretación corre por las cabezas de los presentes, fomentando la conversación mental, la autoconversación. Si la interpretación no se exterioriza, cada uno podría no haber interpretado exactamente lo mismo, lo que se traduce en un empobrecimiento de la comunicación y la relación humanas.

hola soy tu mente

hola soy tu mente
parece que soy tú
pero no

soy la que piensa
teme y odia
critica y comenta

recuerdo el pasado
para llegar a la tristeza
pero también lo olvido
con el fin de repetirlo

me gustan los colores
las experiencias me pierden
las formas y las nuevas combinaciones
soy superficial y me divierte

soy tu mente
parece que soy tú
pero no
sé muchísimas cosas
pero no sé quién eres
quería decirte
que no me hagas caso
yo simplemente soy así
y que tú también
deberías ser tú

la gran ocurrencia

esperando la gran ocurrencia
que al fin dé la libertad
todo son esperas
todo parece incompleto

se justifica el sufrimiento
se padece por lo venidero
se va contra el viento
se recorren kilómetros
se hace la ida
luego la vuelta
se rechaza este momento

no hay nadie satisfecho
esperando la gran ocurrencia

escondido

viviendo de pensamientos
y de tu imagen en el espejo
supera mente y cuerpo
es tu deseo

limitado por unos adjetivos
que no consigues satisfacer
tú estás más vivo
sal de una vez

te escondes
para que no te toquen
y al mostrarte verás
que nadie te puede tocar