la trampa

cuándo estoy pensando
qué son los pensamientos
cuáles son los malos
cuáles son los buenos
se pregunta el ego

es tan sencillo caer en la trampa

lo que ansiabas ya no lo quieres
lo que era tan importante
vuelve a reemplazarse
para el pensamiento más absurdo
su justificación adecuada

es tan sencillo caer en la trampa

Introspección sobre la vergüenza que evita que los adultos se comporten como niños

Algunos adultos piensan que los niños no tienen una visión completamente desarrollada ni acertada sobre la vida. Los consideran desconocedores de la verdadera realidad de la existencia, que es cruel y triste y se descubre con el paso del tiempo. Por eso no les parece lógico ni considerado vivir despreocupados, ponerse a jugar y divertirse sin más, sin algún motivo muy evidente. Estar tranquilo o alegre en cualquier momento porque sí, sin razón, es un síntoma de la falta de experiencia, algo que, indudablemente, será corregido en el futuro. Para ese adulto medio la vida es dura y decadente y solo hay espacio para la celebración cuando tiene lugar algún suceso externo, notorio y superficial, normalmente incluyendo reconocimiento, y únicamente durante un periodo de tiempo establecido, como una fiesta o un banquete. Hacerlo en un momento cualquiera sería una disonancia y una incoherencia —casi una falta de consideración— por las que sentir vergüenza.
A los adultos que se comportan como niños se les mira extrañados y sorprendidos, en estado cercano a la incomprensión.

sin hacer caso

parece que es esa persona
lo que produce en ti negatividad
parece que ese suceso
tiene un montón de implicaciones
parece que sin una ideología
no vas a ser nadie

la mente no puede evitar
añadir palabras
al simple presenciar

pero puedes ignorar su contenido
y sigues estando vivo

Introspección sobre el mal tiempo

Hay personas que encuentran cierta alegría cuando hace mucho frío, llueve, nieva o todo a la vez, y solo pueden quedarse en casa.
Si el tiempo es muy insoportable, salir no tiene sentido. Entonces se desvanece la duda de si uno está donde debe, si está haciendo lo correcto, acertando con sus actos: no hay posibilidad de error, quedarse en casa es lo apropiado. Planes, obligaciones, compromisos e incluso deseos quedan silenciados por la necesidad de refugio y calor. De repente todo se puede posponer, nada es tan urgente. Nos relajamos, estamos haciendo lo mejor. Desaparece, por un rato, gran parte de la dualidad que azota nuestras vidas a cada segundo. En ocasiones la dualidad es una tricotomía: dónde estamos, dónde queremos estar y dónde deberíamos estar.

Esta introspección sobre el mal tiempo, además de ser lo que es, también puede ser una metáfora sobre la vida cuando nos encontramos en situaciones extremas que no nos dejan elección. A veces llega a hacer un tiempo tan malo en uno mismo que no tenemos apenas opción, resultando una situación que, aunque dura o complicada, nos da la posibilidad de descubrir qué es lo importante. Pero no es necesario continuar caminando con el dolor hasta los límites inaguantables para que él te enseñe y esclarezca la verdad: puedes convertir esa tricotomía o dualidad en unidad ahora. Simplemente deja de luchar internamente contra la vida, deja que las cosas sean como ya son.