tus ideas

de quién has aprendido lo que sabes

el que desconoce la verdad también comparte
y grita más que el sabio
aunque nadie lo llame

se encuentra apremiado por contar
algo que sabe que tú no

y al sentirse diferente comete error
y al sentirte falto equivocación

Introspección sobre la realidad individual

Ilusión significa, comúnmente, esperanza, pero también irrealidad, si se tienen alucinaciones. La ilusión —entendida según un tercer significado: afán, como quien está haciendo algo con mucha vitalidad— del ser humano por el futuro lo lleva a padecer fascinación por multitud de temas irrelevantes para su día a día y su realización personal, con la consecuente pérdida de tiempo y paz.
¿Qué es la realidad? No sé. Pero sí sé que tu realidad es lo que tienes delante de ti en este momento.
Por ejemplo, un lunes, esa desconocida que está esperando a tu lado en el paso de cebra ya es parte de tu realidad. Por contra, el fin de semana solamente puede tomar forma en tu mente, si lo imaginas. Puede que el fin de semana nunca llegue, no tienen por qué pasar todos los días del calendario.
La desconocida está ahí, quizás rozándote; el fin de semana son solo palabras, imaginación y planificación.
A la desconocida la ves, puedes relacionarte con ella, incluso tocarla. También podrías olerla y abrazarla, por qué no. Si intentas hacer algo con el fin de semana, te será imposible: solo conseguirás planificarlo, y un exceso de planificación tiene grandes posibilidades de llevar al aburrimiento y la repetición. Además, mientras planificas el fin de semana te estás perdiendo a la desconocida, que sí es parte de tu realidad.
Por otro lado, parece que el fin de semana es mucho más excitante y prometedor que las personas que esperan en el paso de cebra. Esto no es así —el fin de semana no existe—, sino que tus palabras y pensamientos te hacen creer que sí. ¿Cómo puede disfrutarse algo que no está ocurriendo?
Al final, esto te lleva a vivir en un estado de permanente espera de un evento brutal que te saciará por completo —y que nunca llega—. Estando a lunes no se puede disfrutar el fin de semana, y el lunes se ha despreciado por no ser un día señalado. Además, es probable que cuando llegue el fin de semana te pongas a planificar el lunes siguiente o el próximo fin de semana. Tu cabeza te obliga a creer que el futuro es prometedor, pero resulta que tú únicamente puedes vivir lo que ven tus ojos. Esta inercia de nuestra mente por no vivir la realidad viene dada por la exposición, durante años, a un mundo que no vive la realidad. Esa es la causa lejana. La causa inmediata —aunque realmente es la misma que la anterior— son las relaciones que establecemos cada día. Los individuos con los que nos relacionamos ejercen una influencia en nosotros, del mismo modo que nosotros la ejercemos sobre ellos. Si soy alcohólico y me relaciono diariamente con un alcohólico, probablemente ambos nos vayamos volviendo más alcohólicos conforme pase el tiempo. Algo así ocurre con la inercia de no vivir nuestra realidad individual. Si nos relacionamos con personas que nunca quieren estar donde están ni ver lo que les rodea, es muy fácil que tendamos a dejarnos llevar por esa corriente y a convertirnos en planificadores profesionales. «¿Cuándo y cómo me volví alcohólico?». Eso no importa, el pasado tampoco se puede vivir.
Sonríe a la desconocida.

Nota: algunos elementos de nuestro mundo actual que pueden hacer que nos distanciemos de nuestra realidad individual son, por ejemplo: las cámaras de fotos, la televisión, los teléfonos móviles, las carreras universitarias, programas políticos y económicos y planes de pensiones.
Otra nota: algunos elementos personales relacionados con nuestro alejamiento de nuestra realidad individual son: el miedo a la incertidumbre del futuro o la necesidad de una estabilidad asegurada infinita, el inconformismo permanente, la no aceptación de uno mismo y creer que las experiencias pasadas por sí solas delimitan las futuras.

la trampa

cuándo estoy pensando
qué son los pensamientos
cuáles son los malos
cuáles son los buenos
se pregunta el ego

es tan sencillo caer en la trampa

lo que ansiabas ya no lo quieres
lo que era tan importante
vuelve a reemplazarse
para el pensamiento más absurdo
su justificación adecuada

es tan sencillo caer en la trampa

Introspección sobre la vergüenza que evita que los adultos se comporten como niños

Algunos adultos piensan que los niños no tienen una visión completamente desarrollada ni acertada sobre la vida. Los consideran desconocedores de la verdadera realidad de la existencia, que es cruel y triste y se descubre con el paso del tiempo. Por eso no les parece lógico ni considerado vivir despreocupados, ponerse a jugar y divertirse sin más, sin algún motivo muy evidente. Estar tranquilo o alegre en cualquier momento porque sí, sin razón, es un síntoma de la falta de experiencia, algo que, indudablemente, será corregido en el futuro. Para ese adulto medio la vida es dura y decadente y solo hay espacio para la celebración cuando tiene lugar algún suceso externo, notorio y superficial, normalmente incluyendo reconocimiento, y únicamente durante un periodo de tiempo establecido, como una fiesta o un banquete. Hacerlo en un momento cualquiera sería una disonancia y una incoherencia —casi una falta de consideración— por las que sentir vergüenza.
A los adultos que se comportan como niños se les mira extrañados y sorprendidos, en estado cercano a la incomprensión.

sin hacer caso

parece que es esa persona
lo que produce en ti negatividad
parece que ese suceso
tiene un montón de implicaciones
parece que sin una ideología
no vas a ser nadie

la mente no puede evitar
añadir palabras
al simple presenciar

pero puedes ignorar su contenido
y sigues estando vivo